Aprovechando unos días libres de trabajo bajaba para Madrid a disfrutar de los placeres, mimos y rutina de la vida familiar. Más aún al poder compartir uno de los días con Natalia, mi hermana pequeña, la cual empieza a dar sus primeros pasitos con gran entusiasmo y maestria en esto de la escalada de aderencia...y que mejor escuela para hacer nuestras primeras ascensiones juntos que la pedriza, lugar mágico allá donde los haya y de gran poder adictivo.
Seguro que esta será la primera de muchas otra.
Y de vuelta pa Benás foto con artistica...