lunes 4 de enero de 2010

DE COMO UN AMBICIOSO PROYECTO SE TRANSFORMA EN UN DESCENSO NOCTURNO


Sentados en un cómodo sofá de una cara cafetería de Benasque dos jóvenes se sientan delante de un ordenador, hasta ahí todo parece normal. Si nos fijamos en sus pintas empezamos a ver que algo no cuadra, polares con parches, primalofts del quechua, pantalones con tirantes...estos son alpinistas. Sus caras reflejan motivación y dudas, muchas dudas. En la pantalla del portátil aparecen gráficas y pictogramas meteorológicos, alguna foto y croquis. Hablan entre ellos, señalan, hacen gestos, menean la cabeza y hacen otros gestos*. Por fin se levantan y se saludan. Empieza la aventura.


*Consultado un experto no explica que esos gestos expresan:

-“Si hay mucha nieve se aparta”

-“ No, que va a ser hielo rollito Ben Nevis”

-”Ya será menos, con gatos y agarrándose a los cantos de colores se pasa seguro”

-“Pues yo me subo crampones y piolés, non vaia a selo demo”


Las 3 de la mañana en frente de la cafetería cara, entre la niebla aparecen los faros de un coche azul (muy bonito, de esos que podías ganar en la televisión), de un edificio circundante baja uno de los jóvenes, carga esquís y una pequeña mochila. El otro joven desciende del coche y entre los dos, sonrisa en la cara y la mirada, asientan los bultos en el pequeño maletero. Al son de gaitas suben al Hospital de Benasque.


Hace frío pero no demasiado. Se calzan las botas de travesía, están frías y rígidas, hace meses que no se les da uso. Guantes, gorro y gafas (tres de las cuatro G´s del alpinismo), todo listo. A ritmo suave pero constante empiezan a subir por la pista de fondo, al llegar al Plan d´Estan toman el “camino de invierno” hacia el glaciar de Maladetas. Por el camino recuperan una mochila que sibilinamente uno de ellos dejara escondida el día anterior para ahorrarse el subirla hasta allí con semejante día por delante.





Todo parecía un camino de rosas, sin embargo un oscuro presentimiento turbaba a nuestros protagonistas. En la mayoría de los casos si una persona o un alpinista abandona la cama a las 3 de la mañana, se pone a foquear a las 4, a medida que las horas pasan y la madrugada avanza el cielo debe empezar a tomar un color blanquecino (algo bonito de ver). Pero esa madrugada algo no iba bien. Con el transcurso de las horas se hacían más necesarias las frontales.


¿Qué sucedía? ¿Estaba el mundo loco? ¿El tipo que se encarga de encender las luces por la mañana estaba de resaca?


La explicación era más sencilla y a los jóvenes que acompañamos no se les escapaba, sorprendente para alguien que es capaz de levantarse de la cama en pleno invierno a las 3 de la mañana. Aquellos pictogramas y gráficas meteorológicas lo advertían a todos los que quisieran verlo, a los no cegados por la ambición, a quienes no estuvieran poseídos por un optimismo desaforado. Un “huevo frito” no siempre significa buen tiempo.

La desilusión se apoderó del equipo, ¿qué hacer? Sonó un rugido, una buena pista. Darle la vuelta a los esquís y descender en pos de un potente desayuno. El plan era perfecto pero algo fallaba, no conseguían descender, analizaron la situación, hablamos de mentes preclaras no les costó demasiado comprender que con las fijaciones contra la nieve era más complicado deslizarse.


Subsanado el problema, comenzó la bajada. La luna (y las frontales) mostraban la línea, la nieve polvo tres soufflé facilitaba los virajes a pesar de las voluminosas mochilas. Lástima de algún embarque que rompió la armonía del descenso pero al menos el madrugón estaba amortizado.




Y como bonus track unas focas juguetonas que decidieron abandonar la mochila a mitad (más bien y por suerte hacia el final) de la bajada provocaron una nueva subida, ya sin mochila y posterior descenso ya sin mochila y con luz, con lo que a explorar saltos y canales significa. La mañana aprovechada.


Unos buenos güevos fritos (la cuarta de las cuatros G´s del alpinismo) sirvieron como colofón al día, que en realidad estaba comenzando, todo un día para pensar en como llevar a cabo este proyecto...la Sur de Maladetas está esperando.

lunes 28 de diciembre de 2009

YOSEMITE TIERRA DE INDIOS-Parte 4


Quedaban 10 días para regresar a España, no teníamos mucho margen para entrar a nuestro objetivo final, The Shield (C.4-A2 5.8 ; 1000 metros) en el Capitán, teniendo en cuenta que preveíamos 4 noches en pared con 5 dias de escalda, más otro día para hacer los 10 primeros largos, los cuales después se ascienden por una línea de cuerdas fijas ya instaladas.




Al ataque pues, según el plan haríamos con Vane, una amiga de Benasque, estos 10 largos, free blash, comunes con otras 2 vias Salathe y Muir. Preciosos largos merecedores de hacer por si solos, fisuras, placas y chimeneas se combinan en este inicio hasta llegar las mamoth terrace. Desde aquí en 7 rápeles por cuerdas fijas, por donde constantemente descencienden y ascienden durante toda la temporada cordadas, de un par de milímetros mas gordas de su grosor original y sin a penas camisa que despelucharse , nos plantábamos de nuevo en el suelo.



Ya en suelo mirábamos por enésima vez el recorrido por donde discurre la Shield, intentando imaginarnos hay metidos. Por mucho que se mire no deja de ser sobrecogedora, intimidatoria la silueta del Capitán vista desde sus pies y más aún la línea de la ruta que habíamos elegido.

Todo iba según lo previsto, ahora tocaba un día de descanso para preparar con tranquilidad los petates; 25 litros de agua, zumos, batidos, 12 barritas energéticas, 4 latas y 4 sobres de comida preparada, hornillo, 3 juegos de friends, 2 juegos de empotradotes .…Cuando ya no teníamos nada que hacer nos dedicábamos a estudiar una y otra vez el croquis de la vía hasta que al final teníamos memorizado cualquier detalle de los 33 largos. El nudo en el estomago era constante las horas antes de empezar a escalar, mezcla de nerviosismo y a veces dudas de cómo saldrá todo, no puedes dejar de pensar en estar ya en la pared, el cansancio acumulado y el mal comer durante muchos de los días desde nuestra llegada también hacían mella, pero para poder tener éxito en este tipo de rutas no esta permitido tener dudas, la convicción de que vas a salir por arriba debe de ser del 100% y el deposito de la motivación al máximo de carga, sino estás condenado al fracaso.

A la noche, en una barbacoa alrededor del fuego despedíamos un par de amigos que regresaban a España, tomábamos el vino justo y nos íbamos a una hora prudente a disfrutar nuestra última noche en suelo firme, The Shield nos esperaba a la mañana siguiente.

6 de la mañana sonaba el despertador, pero no hacíamos intención de movernos del saco, el sonido constante del caer de la lluvia sobre la tienda nos hacía cerrar de nuevo los ojos y dar por echo que este día no iba a ser el más propicio para entrar al Capitán. Sobre las 9 de la mañana la situación de la tienda comenzaba a ser preocupante por el agua que se filtraba por las 4 esquinas, de forma que en todos los laterales de la tienda teníamos que poner ropa sucia y toallas que absorbiera el agua que entraba, sacos y mochilas eran apiladas en el centro en forma de isla. Con este panorama sólo quedaba llevarnos una taza a la cafetería, juntarnos con el resto de escaladores y servirnos un café tras otro sin pagarlos viendo llover por las cristaleras. Al día siguiente de nuevo volvía el buen tiempo, pero cuerdas, ropa, mochilas estaban empapadas con lo que nos dedicabamos a secarlo todo. Siendo sincero, estos dos días de descanso no venían nada mal para recuperar un poco más el cansancio acumulado.
Ahora si, después de preparar de nuevo todo, y con la seguridad de buen tiempo para los próximos dias, nos acostabamos bien mentalizados de comenzar a escalar The Shield.
De nuevo a las 6 de la mañana sonaba el despertador, y ahora si, desayunábamos, termminábamos de montarr los petates y nos poníamos rumbo a The Shield. El nudo en el estomago antes de entrar cada vez es mayor, mezcla de nervios, incertidumbre ante lo que vas a encontrar, las propias ansias de verte ya en faena…..Pero todo estas sensaciones desaparecen en cuanto empizas a yumarear el primer largo y subir los 50 kilos de los petates. En 6 largos que ascendiámos por cuerdas fijas y nos plantábamos en las mamoth terrace, lugar donde se inicia ya la escalada. Estos primeros largos son sencillos de hacer con un algún que otro paso picante que no superan el A2, el tiempo nos cunde y somos capaces de escalar 4 largos y así poder dormir en las repisas evitando tener que montar la hamaca. Con las primeras luces nos poníamos de nuevo en marcha. El día anterior había sido largo y físicamente agotador con lo que se hace duro esos primeros movimientos hasta que el Sol se levanta y los músculos vuelven a activarse. Un largo en diedro y una travesía de más de 40 metros nos situaban bajo el techo que da acceso al headwall. Desde el pie de vía no parecía que fuera tan pronunciado esta sección, pero cuando ves que la cuerda auxiliar sale despedida de la pared 7 u 8 metros te das cuenta de que no estás ante un simple resalte, y según sales del techo empieza realmente el espectáculo. En este punto montábamos la hamaca y ante de que la noche se nos echara encima ya estabámos en fase Rem. Bajo los pies 700 metros de vacio, sobre nuestras cabezas, un mar de gránito ligeramente desplomado y completamente liso, monotonía que solo se ve perturbada por un leve sistema de fisuras del grosor de una pincelada, y como compañero de viaje un fuerte viento capaz de poner las cuerdas en sentido horizontal. Esta sección de unos 150 metros requieren de la máxima concentración. El día sería duro, pero apurando hasta las últimas luces conseguiríamos superar estos 4 largos y disfrutar del marco incomparable que ofrece dormir en el Capitán a más de 800 metros del suelo. El cansancio empezaba a pasar factura y cada vez daba más pereza desentumecerse con las primeras luces. Pero ya sólo quedaba rematar la faena en dos días de escaladas sencillas que permitirían el goce de escalar sin presión alguna a casi mil metros del suelo. Finalmente tras 4 noches en pared y cinco días de ascensión poníamos los pies en suelo firme con una satisfacción plena.
En a penas 4 horas ya nos encontrábamos de nuevo en el campo 4 eufóricos y deseosos de meternos una buena comida acompañada de su correspondiente siesta.

Hasta la próxima Yosemite, seguro que nos volveremos a encontrar









































































viernes 27 de noviembre de 2009

YOSEMITE TIERRA DE INDIOS. Parte 3

PARTE 3: HALF DOME; Regular



Tras habernos instalado en el Campo 4, el día lo dedicábamos a montar la tienda y organizar comida y mochilas. Sin a tiempo a saborear las escaladas realizadas planeábamos ya el siguiente objetivo. El calor no daba muchas opciones, las caras norte no predominan en el valle pero la decisión fue rápida, la Regular al Half Dome, casi todo el día en sombra y situado a mas de 2000 metros de altura, sería la próxima meta. La estrategia aproximar al día siguiente por el camino más directo en unas 2 horas, dormir a pie de vía y al día siguiente con una mochila ligera intentar hacer los 750 metros de recorrido repartidos en 22 largos con una dificultad de 5.9 y C.1.





Tal cual teníamos previsto nos levantamos con calma, y tras un desayuno al más puro estilo yanki a base de huevos, beicon, patatas y café, preparábamos las mochilas (señalar que no es necesario subir agua en exceso pues hay un manantial en la misma base del Half Dome) y nos poníamos en marcha.
Al atardecer llegábamos a la base de la pared con la posibilidad de fijar algún largo pero decidíamos dejar toda la tarea para el día siguiente y disfrutar tranquilamente de los increíbles atardeceres que ofrece Yosemite en su estación Otoñal.
A las 5 de la mañana con 3 litros de agua, un saco para dos, unas barritas y algo de queso empezábamos a escalar. La Regular no te permite que te vayas despertando poco a poco, un primer largo laborioso ,de 5.10C y casi 60 metros, y un segundo de 5.9 nos hace olvidarnos rápidamente del sueño y la pereza. En estos largos empleamos más tiempo de lo normal, los músculos están aún entumecidos y la noche hace que escalemos con una mayor dosis de prudencia. Sin necesidad de comentarlo los dos sabíamos que teníamos que subir revoluciones si queríamos hacer la vía sin dormir en la pared. A medida que el día despertaba y la noche se aletargaba, nuestro ritmo iba siendo cada vez mayor. La dificultad también va siendo menor que en las dos primeras tiradas, pero no hay que relajarse. El 4º largo (5.9 que vendría a ser un “V+/6 a“), fisura de manos vertical, apretón total. Nuestra falta de técnica era suplida con verdaderas dosis de fuerza bruta a pesar de que habíamos visto los vídeos de Dean Potter escalando en sólo esta ruta y nos habíamos visualizado escalando con esa soltura. Pero el estilo daba igual, lo que importaba era ir lo más rápido posible. A partir de aquí, ya entras en la abstracción absoluta que supone escalar este tipo de vías, perdiendo la noción de tiempo y espacio, sin ser siquiera consciente de lo que estas disfrutando. Fisuras de dedos, diedros y travesías nos situaban en el largo 11 al pie de las famosas chimeneas de la Regular. Losas del tamaño de un edificio que parecen estar superpuestas y en cualquier momento se fueran a venir abajo. En esa separación que queda entre losas y la pared discurren los más de 100 metros de chimenea con secciones sencillas de fácil protección y otras en las que podríamos haber tenido una aceituna entre los dos cachetes del culo y no su hubiera caído, aquí es mejor no caerse. A las 14.30, superadas las chimeneas y ya con el Sol sobre nuestras cabezas alcanzábamos las repisas del largo 17, ideales para dormir una siesta, pero no íbamos tan sobrados de tiempo, había que escalar los 3 largos de artificial de los zig-zags y luego la espectacular travesía por la repisa “gracias a dios”, un paseo a 700 metros del suelo por un bordillo de unos 15 metros de largo y 40 o 50 cm de ancho que progresivamente se va haciendo mas estrecho. Al verlo vacilábamos con la intención de pasarlo de pie, pero el miedo escénico nos superaba y antes de mitad de repisa recurríamos a la técnica del gateo, menos estética pero mucho mas segura. Un par de largos mas y una travesía descendente nos situaba a falta de 40 metros para coronar la cima. Al iniciar estos 40 metros tuvimos que poner a prueba nuestra paciencia , la noche se nos había echado encima, sólo funcionaba un frontal y el clavo que debía aparecer entre las lisas placas se camuflaba hábilmente en una pequeña fisura, hasta que al fin tras casi 2 horas de búsqueda desesperante nos topábamos con él. Eran las 21.00 y definitivamente terminábamos esta gran clásica de la escalada mundial.









Intentamos echarnos a dormir en la cima compartiendo el saco que llevábamos, pero el frío y el viento nos hacía desistir a las pocas horas, teniendo que bajar a la base de la pared en algo mas de una hora y terminar de reposar hasta que al alba iniciábamos el descenso hasta el campo 4. Los dos días siguiente los dedicábamos a comer bien, ducharnos, descansar, escalar Moratorium, una vía de 4 largos excelente y hacer un poco de escalada social por los bloques que rodean la zona de acampada. Y a las noches el fuego servía de excusa para juntarnos en grupo alrededor de él y contar relatos y aventuras de unos y otros.













miércoles 25 de noviembre de 2009

YOSEMITE TIERRA DE INDIOS. Parte 2

PARTE 2. WASHINGTON COLUMN; The prow


23 de Septiembre,mi cumpleaños, que mejor regalo que ir a pasar mi día en la tapia, la ruta “The Prow” C.2-5.6 en el Washington Column, uno de los muros mas emblemáticos del valle por el que se recorren algunas de las mejores vias de Yosemite a lo largo de sus 400 metros de verticalidad. En una aproximación sencilla de 1 hora nos plantábamos en la base de la pared pero una cordada desesperadamente lenta nos impedía entrar a la vía y a mi soplar las “velas” colgado en la hamaca, teniendo que soplar las ramitas improvisadas colocadas en un bizcocho en la repisa de entrada a la vía, lugar donde pasábamos esa noche.






Cuando el Sol remontaba la silueta del guardián del Valle, el Half Dome, y el color del granito comenzaba a tomar un tono mas anaranjado con los primeros rayos mañaneros, ya nos encontrabamos en el tercer largo adelantando a 3 ingleses que decidían bajarse. Estos largos los seguros de autoprotección resultaban fiables pero los anclajes fijos eran de dudosa resistencia, esta iba a ser la tónica de la escalada en esta vía. Por suerte no rompió ninguno de los plomos ya instalados, sobre todo en largo 8, en una sección de plomos en la que se agotaron las cintas express al haber empalmado 2 largos para poder adelantar otra cordada de italianos, teniendo que ir bajando a recuperar material cada dos cintas, en algún momento sólo habia chapados dos plomos despeluchados y el seguro anterior 6 o 8 metros mas abajo con una repisa de por medio, sin a penas respirar y practicando la telequinesia con los plomos para que se soldaran aún mas con la pared superabamos el largo y montabamos la hamaca para pasar la noche. Aún así todavía quedaban ganas de escalar y fijabamos un largo mas antes de relajarse en la hamaca con una Cobra en la mano.




Con un batido y una barrita de nuevo comenzábamos escalar los 4 largos restantes hasta la cima. En el segundo de ellos, en uno de esos bailes que se dan los petates por la pared cuando se sueltan desde la reunión este se iba quedar atascado en una fisura ancha y profunda, con lo que esto nos haría perder bastante tiempo. Después de este largo ya solo quedaba un diedro angosto, mas fácil de escalar con los pies de gato puestos, 5.9, que en artificial C1, y un último largo de transición por terrazas y terreno descompuesto en el que subir el petate era un auténtico coñazo, mas aún al encontrarnos ya sin agua y con un calor mas propio del mes de agosto que de finales de septiembre. Sobre las 12 ganabamos la cima…. YUJUUUU!!!!, otra vía conseguida.

La bajada con los pesados petates, un horror; viras expuestas, calor, canales de tierra suelta con las raices como única sujeción, calor, pedreras rompe tobillos y mas calor sin nada de agua. Al llegar al valle un ciclista nos regalaba su botella de agua solo de ver los semblantes de nuestras caras, no hizo falta mediar palabra, el lenguaje gestual fue suficiente.

Ya de vuelta en el Camp 4 una de las mochilas había sido requisada por el ránger al no tener la etiqueta que se entrega al reservar plaza, es obligatorio poner una etiqueta en la tienda y en las mochilas para que no te pongan un warning (un aviso, al tercero multa económica, hay warning por dejar comida fuera de las celdas, si hay mas personas durmiendo en una tienda de las que figuran registradas en la etiqueta, por coger leña del monte, montar jaleo….) y en este caso te quiten la mochila. Al día siguiente la situación nos obligababa a registrarnos sin falta; la comida repartida en un par de arcones, las mochilas entre los arboles de las parcelas medio escondidas y ahora nos faltaba una de ellas, conclusión: era imprescindible legalizarnos en el Camp 4.








Esa noche la cena tocaba en el buffet del Curry, una de las zonas comerciales de Yosemite, donde nos resarciamos del desgaste sufrido hasta entonces. Tras rellenarnos un par de veces los platos a base de arroces, pasta, ensalada, burritos, patatas, carnes…y postre volvíamos a dormir esta vez en la misma puerta de la caseta de registro para poder acampar. A las 8.30 llegaba el ranger para abrir la oficina, los primeros de una larga fila eramos nosotros. Recuperábamos la mochila y nos inscribíamos solamente uno, ahorrándonos así los 5 $ diarios que es le precio por persona y día (la tienda no la cobran).













lunes 23 de noviembre de 2009

YOSEMITE TIERRA DE INDIOS. Parte 1

PARTE 1 : LEANING TOWER; West face





Con más de 20 horas de viaje de avión y autobús a la espalda el día 19 de Octubre entrabamos en el Parque Nacional de Yosemite. Tras unas primeras paredes y subiendo el cauce del rio Merced llegábamos a una extensa pradera propia de un asentamiento indio, las cabezas se echaban hacia atrás y las miradas se perdían recorriendo 1000 metros de pared vertical, el titánico “Capitán” nos daba bienvenida. La siguiente parada era el Camp 4 (llamado así por una repisa que sirve de vivac en la The Nose de El Capitán), mítica zona de acampada por la que han ido pasando varias generaciones de escaladores de todo el mundo desde que se iniciara la escalada en el valle haya en los inicios del siglo XX. Pasadas 2 horas en la fila para coger plaza y poder acampar colocaban el cartel “CAMP FULL”, Septiembre y Octubre es temporada alta , hay que madrugar para poder registrarse. En busca de una cara amiga que nos permitiera dejar en su parcela los 4 petates y 2 mochilas de mano, dabamos una vuelta por el Camp 4, no tardamos mucho en entablar conversación con un grupo de catalanes y un asturiano, y mas tarde con unos riojanos. En poco tiempo teniamos repartido entre unos y otros los 4 petates. Un poco de escalada en las paredes cercanas al Camp 4 servía para desentumecer un poco los músculos. Esa noche vivaqueabamos a la espalada del bloque mas famoso del mundo, el “Midnight” situado en el medio del Camp 4. Al día siguiente a las 6 de la mañana ya estabamos en la fila para registrarse, ya había unas 20 personas esp
erando y tras 2.30 horas de espera de nuevo colocaban el dichoso cartelito “CAMP FULL”.














Como no había sitio para acampar, la solución fue fácil, ir a dormir a la pared. Esa misma mañana preparabamos los petates y haciendo dedo partiamos hacia la Lening Tower, el reino del desplome, una pared de unos 400 metros de la que dicen que es el mayor desplome de Norte América, la ruta elegida la “ West Face”, 5.7 A2 . Las ansias por empezar a escalar nos provocaría un curioso sentido para ver senderos por donde solo había rastros del correr del agua o pasos de animales, en poco mas de una hora est abamos a pie de vía pero la sudada era mas propia de haber estado corriendo bajo el sol que la de una aproximación de una 1 hora. Pero eso daba igual, por fin empezabamos a escalar. Desde el primer metro la pared obliga a apretar los abdominales, el desplome es continuo, y cada vez que se sube el petate este sale despedido al vacio varios metros. A pesar de ello los dos primeros largos son sencillos al estar equipados con numerosos spits y parábolts habiendo algunos pasos sencillos de A1. Los dos siguientes, algo menos desplomados pero mas laboriosos nos situaban a media tarde en la repisa awhanee donde pasariamos nuestra primera noche en pared. Solo habían sido 4 largos de escalada pero el calor había sido sofocante, mas de 30º, y apenas habiamos bebido un litro de agua entre los dos en todo el día así que tras tomarnos la correspondiente lata de Cobra (la cerveza mas barata del lugar) y cenar algo dormiamos placidamente en este repisa-hotel para 6-8 personas. Al amanecer y tras un desayuno a base de zumo y barrita energética nos poniamos en marcha de nuevo para completar los 7 siguientes largos en los que en ningún momento se deja de sentir el ambiente de verticalidad total, la prueba empírica es sencilla; se echa un escupitajo y cae sobre la copa de los árboles. Al mediodía llegabamos a la cima satisfechos con los deberes hechos, primer objetivo cumplido. La bajada por medio de 7 rápeles por una canal descompuesta nos situaba de nuevo en la base de la pared y bajar, ahora si, por el sendero correcto hasta el fondo del valle.












Ya de regreso en el Camp 4 nos juntabamos para cenar con el grupo de riojanos y una valenciana, la comida la guardabamos en sus celdas pues en todo el parque la comida, bebidas, cremas, pasta de dientes….ha de guardarse en arcones de chapa para evitar que los numerosos osos que poblan el valle desgarren la tienda, la mochila o rompan la luna del coche para coger su recompensa. La cena alrededor de la hoguera charla que te charla era de lo más reponedora. A la mañana, tras una nueva noche a la intemperie, volvíamos a intentar coger una plaza, pero de nuevo deberían haber madrugado más, “CAMP FULL”, y una vez más la solución volvía a ser irnos a pasar la noche a la pared.













domingo 6 de septiembre de 2009

RELATOS DE MONTAÑA: "Territorio Comanche"...tierra guerrera

4 de Septiembre, 11 de la noche en Benasque, la calma es total, no hay gente en los bares, hay sitio para aparcar, a penas hay luces encendidas en las ventanas de los edificios del pueblo y la mayoría de los contratos temporales llegan a su fin; el valle se paraliza hasta que de nuevo las montañas se recubran del oro blanco y los administradores del pueblo sigan rellenando sus arcas.
Como no había nada mejor que hacer a estas horas, Juan "Korkuerika" y Raúl (lástima que Juan "Colleja" causará baja a última hora por temas laborales) se ponían en marcha camino del vivac de Cregüeña para el día siguiente atacar la pared del Abadías. El ritmo de la subida era muy tranquilo, Juan, con las piernas cargadas desde las primeras rampas prefería subir suave y así poder ir charlando y guardar fuerzas para el día siguiente, Raúl, totalmente de acuerdo con este planteamiento, a duras penas podía mantener ritmo y conversación a la vez, y pensaba que realmente debía de estar un poco flojo, quizá por llevar 6 días seguidos sin librar en cl curro, por que subiendo tranquilamente estaba sudando la gota gorda, literalmente, por no dejar de ver la mochila de Juan a más de 3 metros. De vez en cuando, su ego salía a relucir y daba incluso algún relevo, aparentando ir como una rosa. Entre charla y charla, y con algún tropezón tonto de Raúl con rebanada de yema incluida, la pareja llegaban al ibón de Cregüeña; 2 horas 10 minutos en hacer 1200 metros de desnivel.....vaya, ahora todo le cuadraba mejor a Raúl, el ritmo no resultaba haber sido de paseo y él no estaba tan en baja forma como pensaba y su sudada era justificada.....y claro, el que estaba como una moto era el incombustible Korkuerika. Pocos minutos después, ya localizado el idílico vivac de Cregüeña en las orillas del ibón los dos amigos se metían en sus sacos a cargar las pilas para el largo día que les esperaba.


A las 8 sonaba el despertador, la mañana era fría y la posiblidad de que pudiera llover incierta, hacía algo de viento y las nubes pasaban sobre las cabezas de los dos montañeros fugazmente sin quererse parar a disfrutar del paisaje que quedaba bajo ellas. Tras un breve desayuno y cargarse el material necesario , Juan y Raúl se ponían en marcha hacía la pared Sur del Pico Abadías, una de las paredes mas emblemáticas de Pirineos, merecida fama dada la calidad de sus rutas , 250 metros sobre un granito excelente y por el compromiso que implica afrontar estas escaladas, tanto por el escaso equipamiento a base de pitones, como por el aisaldo lugar en el que se encuentra ( aproximaciones de mas de 4 horas y ningún refugio cercano) y la siempre presente inestabilidad climatológica en estas cotas, 3279 metros . Esto hace que sea imprescindible, a parte de una buena forma física y un cierto rodaje de escalada en pared, una dosis fuerte de motivación y convicción en lo que vas a hacer, más aún si se trata de una ruta que se encuentra en el límite de tu zona de confort, y sabes que vas a tener que dar todo lo que tienes dentro ti sino quieres que tu integridad física dependa algún friend colocado 3 ´o 4 metros bajo tus pies ó un pitón oxidado que la montaña este desando desprenderse de él.








Tras una hora y media de aproximación, la entrada a la vía la localizan con facilidad gracias al prominente techo del primer largo, ya sólo queda una última trepada por las planchas de granito que quedan liberadas de la nieve y el hielo al final del verano hasta llegar a una repisa estrecha de apenas un metro de ancha donde da comienza la guerra en territorio comanche. Los dos escaladores impacientes por encararse a la pared se preparan rápidamente, Juan va pasando todo su material a Raúl que será el primero en romper el hielo, un juego completo de friend, otro de empotradores , 4 pitones y diferentes anillos y cintas rellenan al completo todos los portamateriales del arnés. Una última mirada al liso diedro de 15 metros que le espera tras otros tantos metros de placa sin protección posible, a menos que lleves un pitón plano, un choque de manos y primer paso hacia la cima. Los tan deseados rayitos de Sol no acababan de romper el manto de nubes cada vez más espeso y amenazante, y los dedos de manos y pies se habían quedado helados mientras se preparaban para empezar a subir, los primeros pasos de placa no dan tiempo a entrar en calor, y Raúl encara el diedro vertical sin a penas tacto en las manos, la sección es muy aleatoria y la caida esta presente en cada movimiento, poco a poco va encadenando pequeños pasos sobre regletas y pies en adherencias desconcertantes, la cercanía entre pitones hace que vaya forzando en estilo libre la ascensión, la entrega era total....pero un fallo en la colocación de los pies hace que se ponga a prueba la fiabilidad de los pitones....sin dar tiempo a ni siquiera lamentarse, se recupera por la cuerda y termina el largo para montar la primera reunión con 2 aliens y un tascón a prueba de bombas. El segundo largo es para Juan, un largo de los que hay que escalar y tienes tablas en pared ó se te puede hacer interminable, una tirada de unos 4o metros con tramos expuestos y secciones verticales donde la técnica en fisura y la visión para encontrar reposos se hacen imprescindible, tras más de 40 minutos escalando el titán de Juanito encadenaría el largo. El tercer largo por su parte tampoco iba a pasar desapercibido; un increible diedro de 50 metros de pura verticalidad. Es en estos largos, cuando te encuentras en mitad de la pared reposando con la piernas abiertas, las cuerdas volando en el vacío, sin tensión, tranquilo por los seguros que estas metiendo y convencido de que no te vas a caer, en un ambiente único, con la niebla rondando las cimas mas altas, con las crestas que envuelven el ibón de Cregüeña, los neveros y pedreras...Pirineos en estado puro, cuando piensas "joder esto es la ostia, como me gusta escalar", te consideras un privilegiado por encontrarte ahí y parece que la propia montaña te recarge de energía para seguir escalando. Justo en este punto el cielo regalaba un amplio claro donde el Sol aparecía en todo su esplendor, el momento era realmente perfecto. Superado el diedro la cordada sigue alternándose en los relevos, siendo cada vez mas rápida la progresión hacía la cima, ya que aunque el terreno por el que se mueven ofrece múltiples posiblidades, la dificultad es bastante mas fácil que en la primera mitad, no obstante en ningún momento se puede dejar perder la concentración. Pasadas 5 horas y media y después de 8 largos coronaban eufóricos la cima del Abadías.




No había mucho tiempo para disfrutar, foto de rigor y para abajo, quedaba un largo descenso hasta el coche de casi 2000 metros de desnivel con una primera parte un tanto dudosa al no conocer el estado en que se encontrarían la linea de rappeles. No habría contratiempos, y aunque hubo que reforzar con la maza algún pitón de las reuniones, en una hora ya se encontraban de nuevo al pie de la vía. Desde aquí, cinco horas mas por una interminable bajada, donde las rodillas y los reflejos se ponen a prueba por las continuas pedreras que les llevaría de vuelta al coche donde con un fuerte abrazo se daba por concluida la actividad a las 22.30 horas. El cansancio, la sudada, el frío, el dolor de rodilla... estaba de sobra compensado, ahora ya tocaba ponerse a pensar en la siguiente aventura.....




"El alpinista, egoísta, nunca sacia su sed de montaña, y la montaña, generosa , siempre esta dispuesta a dar de beber. El problema entonces esta en el ego, hace que se beba sin control, sin saber donde esta el limite de la montaña y del propio alpinista. " 07-09-09














martes 25 de agosto de 2009

NORTE CLASICA AL VIGNEMALE




21.00- Raúl, Morris, Juan y Carlontxo comienza el camino saliendo desde Benasque rumbo a Pont d´Espagne según Raúl salía de trabajar; el objetivo: hacer la Norte Clásica del Vignemale en el día. Tras hacer un par de turnos conduciend e ir comiendose una tartera de pasta en la misma furgoneta para no perder tiempo, a las 00.30 terminaba la primera etapa llegando al parking, donde tras una pequeña siestecita de 2.30 horas, sin a penas haber dado tiempo a que las legañas se hubieran formado en los ojos, los cuatro amigos se ponían en pie para comenzar la fiesta; la falta de sueño era suplida con creces con la motivación y las ganas por enfrentarse al mítico Vignemale.





3.30-En una noche oscura sin en el amparo de la luna y en un silencio absoluto se cargaban las mochilas con el mínimo peso posible a la espalda y se ponían en marcha hacia la pared (es básico en estas actividades reducir al máximo el peso; una cuerda de 60 metros de 8.5 mm por cordada 8 friend con un mosquetón para cada dos friend, 3 fisureros y unas pocas cintas. Un chubasquero ligero, unas barritas y el agua). El ritmo de la aproximacion es tranquilo pero mantenido, hay que reservar fuerzas para todo lo que queda por delante. Tras una breve parada en el refugio Oulettes llegaban a la base del glaciar. El ambiente empezaba a palparse según se iban calzando los crampones y estudiaban por donde sobrepasar el contrafuerte del final del glaciar para llegar al pie de vía, la nieve ya se fue toda y lo queda es el hielo antiguo característico de finales de verano grisáceo y duro como una piedra, apareciendo grandes grietas que ser saltadas para poder seguir avanzando. Ya esta amaneciendo, los frontales se apagan y ya puede intuírse por donde intentarán vencer al imponente Vignemale, son 7.30 de la mañana y el asedio a la pared por fin iba a empezar.







8.00- Morris, ansioso por montarse en la pared es el primero en estar preparado con todos los cacharros encima, por lo que sin darle mas vueltas baja un par de metros por la grieta de la rimaya que separa el glaciar de la pared y cambia los crampones por los pies de gatos. El primer largo de la via es una variante de la ruta original, puesto que esta estaba ocupada con una cordada que en principio les parecía un poco lenta, 30 metros por una vira de IV y una segunda tirada por roca suelta sitúan a las dos cordadas ya en la ruta original. A partir de aquí se suceden largas tiradas en ensamble por terreno incierto donde de vez en cuando aparece algún solitario pitón como si fuera una pequeña baliza que te indique que vas por buen camino. Poco a poco el ambiente va aumentando a medida que las cordadas van ganando altura y el patio que queda entre las piernas va siendo mayor. La noción del tiempo se pierde totalmente, tu situación en la pared también y solo te centras en los metros que tienes a la vista, sabes que no te puedes caer, la abstracción es total, te sientes un privilegiado por estar ahí en ese momento....la escalada cada vez va siendo mas fluida, los cambios en las reuniones cada vez mas rápidos y la cumbre se ve cada vez mas cerca. De esta forma tras 7 horas de ascensión Raúl y Morris llegaban a la cumbre eufóricos por completar esta gran clásica de los pirineos, poco después Juan y Carlontxo también concluían sin haber tenido ningún tipo de percance, todo había salido como lo habíamos imaginado, genial. Un montadito de "jalufo", foto de rigor, cigarrito, unas risas, una ultima mirada a todo el decorado que nos rodea y ....a bajar....ufffff
























16.30 -Comienza la bajada por el terreno de segundo grado hasta llegar glaciar de Baissellance,
tras bajar todo el glaciar se sube al refugio de Baissellance y a poco mas de media hora el refugio de Oulettes, cervecita de rigor en el refu y el último apretón hasta la furgo donde llegarían como salieron, con los frontales encendidos a las 22.00. La satisfacción de los 4 es total, la cena hoy estaba ganada, aunque es mas fuerte el sueño así que primero el cuerpo recibiría su descanso merecido.









22.30-Salida de Pont d´Espagne, quedaba la etapa mas dura conducir durante 3 horas y media hasta Benasque, Raúl sólo aguantaba una hora, Morris otra hora y finalmente Carolntxo la última hora y media. Juan, según toma asiento, como si le picará una mosca tse tse...zzzzzz, que angelito. Finalmente casi a las 3 de la mañana el equipo llegaba a Benasque sano y salvo con los deberes hechos.

9.30 -Ringggggg!!!!!!, Raúl a currar, joder......bueno como dicen sarna con gusto no pica, el cansancio desde luego estaba compensado...